Die Schönste Krankheit des Weltalles

Mr. Murphy Says It Better

Acknowledgements

lunes, 6 de julio de 2009

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"Democracy is the opium of modern societies."
(Hans Fortelius, July 2009)

Por fin se terminaron los seis meses de tortura. La vida política de este país es demasiado repugnante como para que algo pueda huir y esconderse. Los medios de comunicación públicos fueron los más afectados por esta plaga de diatribas y propaganda barata que sólo hizo escándalo, sin mencionar los espacios públicos que ya de por sí contienen demasiada basura. Aquí se necesita mucho dinero para obtener respeto, pues sólo la TV privada logró verse libre del terrible bombardeo mediático del que su hermana pobre no logró escapar. Éste es el único país en el que las campañas políticas duran más de lo legalmente permisible: en Estados Unidos aquéllas duran sólo un mes antes de las elecciones; en Francia está prohibido exhibir propaganda partidista en la vía pública salvo en algunos sectores de las ciudades, siendo los húngaros más radicales al respecto, pues la propaganda sólo puede colocarse en las orillas de las aceras, a nivel de las canaletas--incluso Irán, un país teocrático fundamentalista, comparte las mismas leyes en cuanto a la duración de toda esta parafernalia. Jamás lograré entender cómo es que un país con tantas desigualdades se dé el lujo de gastar recursos monetarios en campañas por tanto tiempo, recursos que hacen falta para poder repartir mayor bienestar en los sectores socio-económicos que lo necesitan a gritos. Pero sólo aquí podría suceder ésto. Parece que los mexicanos jamás reconocerían el concepto de la conciencia política e ideológica, ni aunque éste les pateara los testículos, de ahí que los partidos se tomen la libertad de prolongar dicha estrategia de manipulación.

Durante estos meses no hubo propuestas reales. Para persuadir a los incautos, PAN no apeló mas que a su pseudo-guerra en contra del crimen organizado, una guerra que todos saben quién ganará. Los candidatos del PRI decubrieron los beneficios de la fórmula "más vale malo por conocido", y al mismo tiempo sacaron a relucir las fallas del gobierno en turno en todos los aspectos, estrategia utilizada por PRD y sus refritos, que si bien tuvieron algunas ideas mas o menos coherentes, sus divisiones internas los convierten en los dirigentes menos dignos de confianza. Como pude comprobar, entre lo nefasto y lo ridículo sólo hay una delgada línea que se fusiona entre ambos polos: PSD, representante de la nueva "izquierda", creyó que con proponer "aborto y drogas para todos" obtendrían numerosos escaños en la cámara de diputados. Es obvio que el lema de "aborto y drogas para todos" sólo puede aplicarse exitosamente en países con mayor nivel educativo y con poblaciones totales de no más de 10 millones de personas (i.e. países del primer mundo), y México es de las últimas naciones que destinaría un mayor presupuesto para la educación y, además, su explosión demográfica sólo puede compararse con la de las ratas en un ecosistema agonizante. El PVEM, que no es partido sino empresa, fue el ejemplo más patético si de obtención de votos se trata. Es la primera vez que un partido atreve a prometerle cupones para medecinas (sic) y clases de computación e inglés a la gente que no puede recibirlos de las instituciones públicas; no conformes propusieron "pena de muerte a secuestradores y asesinos", un taboo bastante estigmatizado que ninguna agrupación ecologista con algo de sesos y de cualquier otro país se atrevería a tocar. Curiosamente el PVEM no hizo propuestas para proteger el medio ambiente. Ni siquiera merece la pena mencionar a Nueva Alianza (no esperen nunca nada útil de un partido que cree que buscar votos y pedir limosna son sinónimos).

Después de todo este espectáculo barato el único consuelo es que no volverá a repetirse hasta dentro de tres años. Creí que las cosas no podrían ser peores, pero la habilidad que tienen algunas personas para caer aún más bajo no deja de sorprenderme. Los dirigentes no tienen respeto por el pueblo y, la verdad, es que éste, aquella masa anónima, palurda e ignorante, no lo merece en lo absoluto. Se supone que en una democracia el pueblo debe presionar al gobierno para que no cometa las estupideces que tiende a cometer. No se necesita tener un doctorado en sociología para saber lo que está mal, sino el más simple sentido común. Las instituciones dicen que con los votos los ciudadanos deciden su futuro, pero la realidad es totalmente opuesta. Los votos no son más que placebos para las masas que se conforman con creer que la democracia existe, pero en realidad los votos no importan, sino las personas que los cuentan y aquellas que los avalan. Ellos son el verdadero blanco de los partidos y las campañas monstruosas son la tapadera de dicha realidad. De ellos depende quién gana las elecciones. Casos extremos requieren medidas extremas, pero el pueblo mexicano es el menos apto para intentar hacer cambios auténticos. Y si se respetara la democracia, este pueblo no tendría ni la más remota idea de qué hacer con ella, porque parece que carece también de sentido común. Al igual que en el slogan publicitario de Alien Vs Predator, "gane quien gane, nosotros perdemos".

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Lyrics: Joakim Montelius